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    El futuro de la movilidad está en el agua

    A través de tecnologías limpias y sistemas de transporte multimodal los países desarrollados intentan mitigar el impacto de los combustibles tradicionales al medio ambiente y solucionar sus problemas de movilidad. 

    En esa búsqueda, ciudades como Medellín y Bogotá también empiezan a implementar buses híbridos y eléctricos para articular el transporte.

    En diálogo con El Espectador, Edder Velandia, director del Centro de Investigación en Desarrollo y Cambio Climático (CIDESCAC) de la Universidad de La Salle, explica que la disponibilidad de energía hidráulica puede ser una solución para el desarrollo sostenible del transporte masivo en Colombia.

    Cuando los grandes organismos hablan de transporte masivo sostenible, ¿a qué se refieren?

    A un sistema incluyente. Al hablar de modo sostenible ya no solo se piensa en cómo mejorar un vehículo, sino en cómo se transforma el sistema. Es una valoración en términos de accesibilidad, de calidad de servicio, de tecnologías de desplazamiento y de disminución de las emisiones contaminantes.

    ¿Cómo está Colombia en esta materia?

    Con Transmilenio hubo un antes y un después. El sistema dio un gran salto al punto de convertirse en un modelo mundial de transporte. Para mover gente es eficiente, de bajo costo, pero ahora se genera una coyuntura en la que ya no sólo se quiere movilizar y se busca un modelo de sostenibilidad a través de tecnologías y sistemas energéticos.

    ¿Qué beneficios le trae a la capital tener buses eléctricos e híbridos?

    En los últimos años el país entendió que depender del diésel como única solución energética para el transporte era una equivocación. Colombia empezó a generar una política desde 2010 en la que se definen algunas ideas de cómo debería orientarse el uso de la energía en el transporte y apareció la necesidad de utilizar buses híbridos y eléctricos en las soluciones de transporte masivo.

    ¿Qué tanto se aprovecha la energía eléctrica para el transporte masivo?

    Gastamos aproximadamente el 40% de la energía en transporte. Somos un país poco competitivo desde esa perspectiva Si se utiliza energía hidráulica en el sector podremos ser más eficientes al punto de convertirla en el corazón de la movilidad.

    De hecho, el Ministerio de Minas y Energía dio una señal de alarma diciendo que el país puede perder en los próximos siete años sus reservas de petróleo. Entonces, ¿por qué no desde ya planear lo que será nuestro transporte en unos años con soluciones eléctricas ? La solución está en el agua. Es un recurso renovable, cero emisiones.

    ¿Qué necesita Bogotá para convertirse en referente de transporte sostenible?

    Bogotá tiene una política clara que empieza a tener interés. Ya hay Alianzas Público Privadas con buses eléctricos. Eso se debe a la presión que está generando el gobierno distrital para mover a la industria y a los operadores hacia el uso de estas tecnologías. No se trata de cambiar un bus por otro. Los costos y la adaptación tecnológica tienen que hacerse gradualmente.

    ¿Cuáles son los desafíos que tiene Colombia para consolidar un sector transportador sostenible?
    Hoy el país tiene incentivos de arancel y exclusiones de impuestos para tecnologías limpias. Falta motivar al sector privado, pues tiene aversión al riesgo teniendo en cuenta que todas estas tecnologías no se fabrican en el país y hay que traerlas. Es necesario desarrollar nuevos espacios para mostrar esas innovaciones. La unión de una buena política y de incentivos le permitirá al sector transporte no solo mover gente sino pensar en un futuro urbano sostenible.

    Fuente: http://www.elespectador.com/vivir/autos/el-futuro-de-movilidad-esta-el-agua-articulo-677845

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